Javier Garaizábal Fontela Inicio Inicio Inicio Inicio Inicio Inicio Inicio Inicio

Javier Garaizábal Fontela, textos críticos


Javier Garaizábal Fontela
Javier Garaizábal Fontela
El Norte Exprés, 26/09/1979
Javier Garaizábal expone, hasta el domingo, en la sala Luis de Ajuria. No es la primera vez que utiliza el mismo escenario, aunque en ésta haya cambiado totalmente aquel estilo que podríamos definir, en un intento de aproximación, como neofiguración social, para acercarse a un hiperrealismo, más poético que mágico; a pesar de que a él no le gusten ninguna de estas dos definiciones aplicadas a su pintura.
Podríamos también decir que las huellas del pop-art aletean sobre sus cuadros, si la supervaloración del objeto estuviera referida a elementos tomados de la moderna civilización mecánica, objetos de consumo, insertados en el arte solos o junto a otras dimensiones. Pero es el caso que los temas están objetivados hasta la exasperación en la obra de Javier Garaizábal, desde una óptica realista que llega a la filigrana, a la artesanía de lo pintado, utilizando una tácnica "hiper" aplicado a conceptos de hoy y de siempre, con una revalorización lírica en muchas ocasiones; muñecas de cartón o simplemente niños, en su fría opacidad los primeros, con un pretendido simbolismo los segundos, inmersos éstos en un mundo ambiental de habitaciones infantiles, donde los detalles constituyen una verdadera filigrana pictórica.
Javier Garaizábal presenta también bodegones. Pero no son los tópicos. La frescura de su cajón de manzanas es verdaderamente sugestiva y se aparta de los moldes del centro de mesa y cortinajes tan manoseados en el post-impresionismo que no acaba. Es, sin duda, un pintor, de grandes posibilidades técnicas, de oficio minucioso, que en esta ocasión "se ha recreado en la suerte", volcando en el intento toda su capacidad. Su muestra constituye un cambio muy determinado que tiene sus adeptos y sus detractores, pero al que no puede negarse un valor expresivo, que Javier trata con una enorme intuición y una delicadeza, muy afines ambos con su propia personalidad humana. Pintor joven, sin ninguna clase de vedettismo, tiene ante sí unas perspectivas amplias en estos momentos de encrucijada, donde el Arte busca nuevas salidas, agotados ya de movimientos, tan cerca, tan lejos, que fueron actualidad apenas hace unos años. Es también un pintor de gran sensibilidad.

María Asunción Fraile